La cría del alcaudón chico

La Asociación TRENCA lleva unos cuantos años trabajando en la conservación de la especie a través de la protección de las últimas parejas y la conservación de las zonas de cría, así como el refuerzo poblacional mediante un ambicioso programa de cría en cautividad y de la posterior liberación de polluelos. Este trabajo se está realizando gracias al apoyo del Centre de Recuperació i Cria en Captivitat de Vallcalent (Lleida), gestionado por la Generalitat de Catalunya, y con la ayuda económica de la Fundación Biodiversidad, de la Generalitat de Catalunya y del Zoo de Barcelona. WWF contribuye con el proyecto del alcaudón chico a través de una alianza estratégica destinada a apoyar el trabajo de TRENCA. Esta colaboración se centra en el asesoramiento técnico, la búsqueda de financiación y en la difusión de los hitos del proyectos de conservación del Alcaudón chico.

Hoy os hablaremos del alcaudón chico  (Larus minor), un peculiar pájaro de un 20 centímetros que se distingue por tener el dorso y la cabeza grises, el pecho rosado y una máscara facial en la cara de color negro que lo hacen inconfundible. Podéis imaginar que si dedicamos un mes entero a hablar de esta especie, es porque, como todas las demás especies que tratamos en nuestras monografías, son especies que requieren de un plan de conservación o de recuperación. Estos planes suelen diferenciarse según el estado de vulnerabilidad de la especie, y en el caso del alcaudón chico, la situación es grave.

Un plan de recuperación consiste en un proyecto de cría en cautividad y de reintroducción de los individuos nacidos de esta forma en el medio salvaje. Pero antes de entrar en detalles de este programa, que será el tema principal del artículo, queremos entrar en contexto sobre la situación del alcaudón chico en nuestro territorio. Efectivamente, se trata de una especie que ha disminuido mucho en los últimos años: fue tan dramática la situación en el 2011-2012, que solo quedaba una pareja nidificante en todo el Segrià (aunque más tarde, en 2014, este número pasaría a 4).

Ejemplar hembra del alcaudón chico

Ejemplar hembra del alcaudón chico

Aunque son muchas las causas de su regresión, podemos destacar la alta depredación que tiene; el desgaste que supone la migración que hace 2 veces al año cuando pasa por Oriente Próximo; el cambio climático que ha alterado el régimen estacional y la productividad de los ecosistemas; la intensificación agrícola que ha provocado la pérdida de su hábitat y el uso de pesticidas. Estos temas, sin embargo, se tratan de forma más explícita en los contenidos que veréis al final del artículo.

Para recuperar las poblaciones de esta especie, como adelantamos al principio del artículo, se ha llevado a cabo una programa de cría. En 2006 se empezaron a extraer huevos de ejemplares en libertad, pero, como os podréis imaginar, surgió una complicación: teniendo en cuenta el pequeño tamaño de sus poblaciones y la regresión que habían sufrido, esta extracción se debía hacer con cuidado para no perjudicar la reproducción de las poblaciones actuales. No se podían extraer demasiado huevos porque se estaría comprometiendo la viabilidad de las poblaciones naturales.

De esta forma, se optó por extraer los huevos de aquellos nidos que tenían más de 5, un número que se consideraba óptimo en cuanto a la capacidad reproductora de la pareja. Este número es un compromiso entre que un pareja tenga muchos huevos y no poderlos cuidar o que tenga menos y salgan pocos polluelos. Si algún nido había perdido huevos, entonces se ponían los que se habían tomado de los otros nidos, así se podría mejorar la productividad de los nidos que lo necesitaban.

Con esta metodología, el impacto sobre la población era mínimo, pero también era bajo el número de huevos que se podía obtener y, por tanto, se limitaba la capacidad de la cría en cautividad. Además, aparecieron más problemas después: los polluelos que se criaban en cautividad tenían el pico de color diferente a los de los criados de forma natural, ya que la alimentación no era la misma. También el manejo de los huevos era complejo y un punto delicado.

Con todos estos inconvenientes, se acabó optando por coger los últimos pájaros nacido de una puesta. También se estudió la viabilidad para extraer toda la puesta entera de un nido y cuál era el mejor momento para hacerlo de forma que se consiguiera que los adultos hicieran otra puesta poco después.

Con todo este trabajo constante, y después de haber mejorado año tras año en la gestión y metodología empleadas, en 2009 finalmente se iniciaron las primeras reproducciones en cautividad y reintroducciones en la naturaleza.

Ejemplar macho del alcaudón chico

Ejemplar macho del alcaudón chico

Hoy en día el proyecto de cría tiene diferentes frentes que tienen el mismo objetivo común: la recuperación del alcaudón chico en nuestro territorio. Por un lado se refuerza la cría en estado salvaje para que los padres puedan llevar adelante el máximo número de crías. Por otra parte, también se realiza la cría en cautividad en el Centro de Recuperación de Fauna de Vallcalent. Aparte de esto, se rescatan aquellos pollos que no reciben suficiente alimento de los padres, y son criados hasta que se considera que se pueden volver a poner en su nido.

La conservación de las especies (al igual como sucede en muchas otros campos de la ciencia) se trata de un proceso integrado que incluye diferentes puntos o factores a tener en cuenta para su éxito. Unos puntos que dependen del ciclo vital y de las causas que han llevado a la especie a encontrarse en un estado vulnerable. Se entiende entonces la relevancia de comprender estas causas y de adecuar la legislación en la medida de lo posible, como medida complementaria a las acciones de cría en cautividad o reforzamiento poblacional en la naturaleza.

 

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