La gran capacidad reproductiva del visón americano, una especie invasora

Agradecemos la información e imágenes aportadas por Yolanda Melero, investigadora del CREAF, sobre el visón americano.

¿Qué hace una especie buena invasora? Aunque esta cuestión ha sido motivo de estudio por una gran cantidad de científicos en todo el mundo, parece que la respuesta no está muy clara. Por un lado, podemos pensar que una especie invasora será buena si el hábitat del nuevo entorno coincide con el suyo. No hay ningún secreto para que una especie sea una buena invasora, pero una cosa sí parece evidente: deberá ser capaz de crecer en número y establecerse en el entorno.

Teniendo en cuenta esta información, podemos pensar que una invasión de éxito será aquella en la que la especie se reproduce muy rápidamente y tenga muchos descendientes. Aunque esto puede ayudar al principio, no es suficiente. Esta especie debe ser capaz de aprovecharse de los recursos, competir con las especies autóctonas y ser más eficiente que estas últimas aprovechando las posibilidades que le ofrece el ambiente.

En este mes trataremos algunas de las capacidades del visón americano (Neovison vison). Esta especie, que se trata de una especie invasora, cuenta con una gran facilidad para reproducirse. Y esta facilidad viene dada por algunas características que la convierten, al mismo tiempo, en una especie muy particular. No solo eso, sino que han permitido que sus poblaciones crezcan rápidamente y se expandan con facilidad allí donde llega.

imatge-viso-americaEl primer punto que trataremos de la reproducción del visón americano es la posibilidad de que las hembras queden embarazadas de más de un macho diferente. Sí, lo habéis leído bien: ¡más de un macho! Esto implica otra situación donde las limitaciones temporales propias de la gestación desaparecen y aumenta la diversidad genética de la descendencia. “No tengo que elegir con qué macho tendré hijos, ya que podré tener con los que tengan los mejores genes”. ¿Os imagináis la ventaja que supone? Cuando mayor es la diversidad genética que tiene una población, normalmente tendrá más capacidades para hacer frente los peligros externos, ya que contará con más “cartas” para cada situación.

La segunda gran característica de esta especie en cuanto a la reproducción es que las hembras pueden presentar fecundación retardada. Esto quiere decir que pueden reservar el esperma del macho para que se dé la fecundación más adelante, sin que ésta se tenga que producir necesariamente en el momento de la cópula.

Este aspecto puede ser aún más relevante que el primero, sobretodo por lo que supone para el visón americano y su éxito en el medio. Para entenderlo, vamos a ponerlo en contexto. La reproducción es un momento delicado para cada individuo que lo afronta. Debe invertir mucha energía en asegurarse de que la descendencia sobreviva. Especialmente lo es más en el caso de los mamíferos, donde la hembra amamanta a los pequeños. Esta capacidad de controlar el “tempo” permite al visón americano reproducirse en el momento donde haya la época más favorable, con una buena cantidad de recursos disponibles para los hijos y asegurando que éstos tengan las mayores posibilidades de crecer a salvo .

Estas, sin embargo, no son las únicas capacidades reproductivas del visón americano, ya que aún hay otro punto a tener en cuenta: el número de crías por embarazo puede aumentar si la densidad de visones es baja. En esta situación habrá menos competencia y un mayor número de hijos puede ayudar a crecer rápidamente la población. Este aspecto también tiene un papel muy importante en la ecología de la especie, ya que asegura que el esfuerzo que se dedica a la descendencia tendrá el máximo beneficio. Si puede cuidar más, cuida más. Si no es el caso, cuidará los que tiene asegurándose de que en sobrevivan cuantos más mejor.

Resumiendo, y para que podamos entender las claves del éxito de forma sencilla: las hembras pueden tener hijos con diferentes machos al mismo tiempo, pueden retrasar la fecundación hasta épocas más favorables y tendrán más hijos si hay pocos visones en el ambiente. La matemática que hay detrás es sencilla: nos encontramos ante una especie que crece mucho más rápido que las especies autóctonas y que puede expresar mejor los recursos aprovechando las mejores épocas.

visón americano

Autora de la foto: Yolanda Melero

Y es que, como adelantamos al principio del artículo, normalmente es complejo identificar qué permite que una especie sea una buena invasora. En este caso la respuesta, sin embargo, es sencilla. Es evidente que tendremos que analizar siempre cada caso de forma específica para entender cuáles han sido las claves del proceso. Todo esto debería hacernos replantear un tema, y ​​es la importancia de entender de forma clara y concisa la importancia ambiental que tienen las especies invasoras en nuestro medio, y todo los efectos ecológicos que se derivan de su presencia.

Es por ello que educar a la sociedad en este aspecto es una de las grandes tareas de aquellas personas que se dedican a la conservación de nuestro patrimonio natural. Aunque algunas invasiones se producen de forma natural, en la mayoría de casos suceden como consecuencia de la mano del hombre. Cuando participamos de forma activa o pasiva a facilitar una invasión biológica, no podemos prevenir lo que pasará, por tanto tenemos que intentar que esto no ocurra, tomando siempre las medidas convenientes.

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