El juego de descubrir al tritón del Montseny

Agradecemos la información sobre el tritón del Montseny facilitada por Francisco Carbonell del CRFS de Vallcalent, Rosa Marsol y Roger Fradera del CRFS de Pont de Suert y Manuel Areste del Zoológico de Barcelona

 

La historia que os explicaré hoy no es nueva. De hecho, más que una historia, se puede considerar un juego. Un juego que os habéis inventado los humanos y que los demás seres del planeta jugamos sin querer. Para poneros en contexto, podríamos decir que este juego se hizo oficial a través del trabajo de Carlo von Linné y la aplicación del nombre científico: dos palabras que servirían para caracterizar a todas las especies del planeta, el género y el epíteto específico. Así, los humanos pasasteis a llamaros Homo sapiens.

Quizá habéis empezado a intuir de qué va este juego, pero lo explico por si acaso. Con la creación de un sistema de clasificación de las especies, se comenzó a poner nombres a todos los seres que se conocían. Obviamente, muchos ja habían sido descubiertos, así que aparte de su nombre vulgar (que sería “humano” para vosotros), se le añadió el nombre científico. De esta manera, los organismos que compartían el género estaban emparentados más directamente.

Para clasificar las especies también se crearon otras categorías que incluían grupos más grandes de seres vivos emparentados, como la familia, el orden, la clase, etc. Pero no entraré en detalles en este aspecto porque no son suficientemente importantes para el juego.

Así pues, en ese momento empezó la fiebre de clasificar todo animal, planta e, incluso, mineral (aunque no se aplica para este grupo actualmente, ya que los minerales no son seres vivos ni han evolucionado). Se organizaron expediciones para encontrar nuevas especies, aprovechando el descubrimiento de nuevas zonas del planeta por parte de los europeos.

Total, que en ese momento todos los organismos decidimos seguir la corriente a los humano y empezamos a jugar al “no nos descubrirán”. Y así llevamos desde la época de Linné, en el siglo XVIII. Algunos animales, plantas, bacterias y arqueobacterias aún están jugando, demostrando que son bastante buenos en eso de no ser descubiertos. No deja de ser la versión planetaria del “escondite” que jugáis los humanos.

Quizá os habéis fijado que he dicho que algunos aún “están” jugando. Yo ya no. Perdí el año 2005. Cabe decir que he aguantado bastante y que tiene mérito que no me hayan encontrado hasta hace una década, aproximadamente. Sobre todo tiene mérito porque soy parte de una especie que vive en el Montseny, es decir, en Europa. Y siempre sorprende que en Europa aún se descubran especies nuevas, sobre todo de vertebrados.

Algunos quizá diréis que hice trampa, pero no es cierto. Durante bastante tiempo me confundisteis con otra especie, el tritón pirenaico (Calotriton asper), diciendo que yo formaba parte de una población que había quedado aislada de la principal que vive en los Pirineos. Yo, como especie, me parezco bastante al tritón pirenaico, así que fuisteis vosotros quienes os pensasteis que era otro animal.

tritón del Montseny

Os pensabais que era tritón del Pirineo, como el de esta foto. Pero si quieres saber cómo soy, consultad el material que hay al final

Obviamente yo estaba callado como un muerto, no fuera caso que me delatara. Pero siempre hubo sospechas que quizá pertenecía a otra especie. Hasta que llegó 2005 y se usó una nueva manera de identificar las especies, a través del material genético que hay en las mitocondrias de las células eucariotas (las que tienen núcleo). Así pues, ese fue el momento en que me descubrieron y perdí el juego.

Desde aquí, y bautizado como tritón del Montseny (Calotriton arnoldi), quiero felicitar a los dos investigadores que llevaron a cabo la tarea de encontrarme: Salvador Carranza y Félix Amat. ¿Os imagináis, vosotros humanos, cómo os podríais sentir si descubrierais una nueva especie? ¿Aportando nuevo conocimiento a vuestro saber? ¿Y haciéndolo, además, con una especie del territorio donde vivís? Yo creo que es un hecho bastante destacable en la vida de alguien, la verdad.

De esta manera perdí en el juego de “no nos descubrirán”, pero no por demérito mío, ya que estoy formada por poblaciones pequeñas, con una distribución restringida y me parezco bastante a una especie emparentada, sino por méritos vuestros, humanos, que desarrolláis nuevas tecnologías para conocer mejor el mundo en el que vivís.

Ahora, tengo que decir que mis esfuerzos para no ser descubierta casi se van a la porra porque estabais modificando mi hábitat. ¿De qué servía esconderme si me extinguís antes de que me conocierais realmente? Espero que ahora que ya sabéis quién soy, me ayudéis a no extinguirme.

También sufro por todas aquellas especies que no se han descubierto y que podrían extinguirse sin que nadie conociera su existencia. Aunque que creo que el juego es divertido y que nos vayáis descubriendo tiene su gracia, seguir jugando cuando está tu supervivencia en juego no lo es. Pero no somos nosotros quienes nos tenemos que mostrar, sino que tenéis que ser vosotros quienes nos descubráis. Así que, por favor, por el bien de todas las especies, descubridnos a todas. Facilitará mucho la protección del planeta que vosotros estáis descubriendo y que solo vosotros podéis revertir.

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