No alimentar la fauna salvaje

Consejo sobre los efectos de alimentar la fauna salvaje de las ciudades y por qué es negativo para la conservación de las especies.

El consejo de este mes es un poco peculiar. Normalmente os ofrecemos ideas para disfrutar de la naturaleza y participar en su conservación. Unos buenos ejemplos de ello son los consejos para fotografiar especies, para practicar senderismo o para aprender a identificar la fauna y flora de nuestro entorno, entre otros. Pero hoy os daremos un consejo para que entendáis la problemática de alimentar la fauna salvaje de nuestras ciudades y ambientes urbanos.

Hay dos motivos principales por los que no es conveniente alimentar estos animales. El primero, es que para algunas especies el hecho de conseguir un alimento de forma fácil puede ayudar a que no consuman la comida que les corresponde y que tiene una aportación nutritiva más elevada. Es el caso de los patos en los parques, que muchas veces prescinden de pescar o cazar por el hecho de que están hartos de pan, un alimento generalmente pobre en nutrientes. De ahí que su condición física o su crecimiento pueda verse limitado.

Salvaje

El otro motivo es un poco más complejo, y está relacionado con la conservación y gestión de las plagas. Es muy habitual ver a gente alimentando palomas o gatos salvajes, entre otros. En este caso no se trata de la aportación que reciben, sino de que estas especies, al igual que la cotorra argentina, la cotorra de Kramer y los jabalíes, son una plaga.

El hecho de que estas especies sean consideradas como una plaga indica que el número de individuos es superior al que admite esa zona o ecosistema. Es decir, que hay demasiados animales en ese lugar y esto puede provocar problemas ecológicos y económicos, ya que se está manteniendo de forma artificial una población que por otra parte no se establecería. Las consecuencias son complejas y no se pueden entender del todo en un solo consejo como este, pero lo que queremos que entendáis es la problemática general.

Y entonces, ¿qué hacemos con estas plagas? Lo mejor que podemos hacer, es no hacer nada. En caso de que se tenga que gestionar este exceso de animales, ya se hará desde la Administración. Pero debemos tener claro que alimentándolos sólo les dificultamos el trabajo a los gestores, que intentan reducir el número con translocaciones (cambios de lugar) o capturas. Por otra parte, algunos estudios apuntan que en el Reino Unido muchas palomas se han marchado de la ciudad en el momento en que se dejaban de alimentar, de forma que la solución podría resultar más sencilla de lo que creemos en muchas ocasiones.

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